lunes, 1 de junio de 2009

Maneras de hacer mundos

Maneras de hacer mundos
Este libro pertenece a esa corriente fundamental de la filosofía moderna que se inicio cuando Kant sustituyo la estructura del mundo por la estructura del espíritu humano y que continuo cuando C.
I. Lewis sustituyo esa ultima por la estructura de los conceptos por la de los diversos sistemas simbólicos de las ciencias, la filosofía, las artes, la percepción o el discurso cotidiano. Esa transformación de la filosofía lleva desde la concepción de una verdad y un mundo únicos, acabados y encontrados así, a pensar en una diversidad de versiones, todas correctas y a veces en conflicto, de diferentes mundos en su hacerse.
1. arte puro: Los símbolos son extrínsecos a las obras de arte, ya sea que la realcen o que nos distraigan de ella. Lo que llama aquí la intención es el hecho mismo de clasificar una obra en tanto simbólica basándonos en que su temática son símbolos, es decir, en que representa símbolos, y no en que ella misma es un símbolo.Arte no simbólico son aquellas pinturas que no contienen representación alguna sino también a los retratos, a las naturalezas muertas y a los paisajes, géneros cuyas temáticas se nos ofrecen de manera directa, sin alusiones arcanas y sin presentársenos como símbolos.Por otra parte, cuando elegimos obras de arte para clasificarlas en el apartado del arte no simbólico, nos solemos limitar a obras carentes de temática, como el caso del arte abstracto puro, de las pinturas decorativas o formales, de la arquitectura o de las composiciones musicales.Todo trabajo representacional es, así, un símbolo, y el arte sin símbolos se habrá de asimilar y restringir a aquel arte que carece de temática.No importa realmente mucho que las obras representacionales sean simbólicas en un sentido de la palabra y no en el otro, lo que si es importante según muchos artistas y críticos contemporáneos es aislar la obra de arte como tal de aquello que esa obra simboliza o refiere en cualquiera de las formas.En conclusión, el arte puro prescinde de todo tipo de referencia externa tienen la sólida fuerza de un pensamiento directo que promete arrancar el arte de las malezas sofocantes de la interpretación y del comentario.
2. un dilema:La mejor estrategia es considerar la posición del purista como si fuera totalmente acertada y, a la vez, totalmente equivocada.Es obvio que no todo lo que algunos símbolos simbolizan esta totalmente fuera de ellos.Acordemos, por el momento, que aquello que representa una obra le es externo y extrínseco, excepto en algunos pocos casos como los mencionados.¿Quiere ello decir que el purista vera satisfechas sus exigencias con cualquier obra que no represente nada en concreto? En absoluto. En primer lugar, algunas obras que son simbólicas mas allá de toda duda, no representan nada, pues no hay tales monstruos o unicornios en lugar alguno, tales imágenes, aunque no representen nada tienen carácter representacional, y, por lo tanto simbólico, por ello son puras. El que esas imágenes sean representacionales no implica que representen nada externo a ellas, de forma que el purista no podrá objetarla sobre su base. Habrá de modificar su critica en un sentido u otro, sacrificando en parte su sencillez y su fuerza.En segundo lugar, no solo son simbólicas las obras representacionales. Un cuadro abstracto, expresa sentimiento o alguna otra cualidad, y por lo tanto la simboliza. El purista rechazara tanto los trabajos abstractos expresionistas como las obras de representación (expresión es una manera de simbolizar algo que esta fuera de la pintura, pintura que nada siente o piensa por si misma.Para que una obra sea un ejemplo del arte puro, del arte sin símbolos, no debe ni representar, ni expresar ni ser, tampoco, representacional o expresiva. Si una obra no se nos presenta en el lugar de algo que le es externo, todo lo que poseerá serán sus propias cualidades.Cualidades externas o extrínsecas son las que relacionan esa obra con otros objetos y que un trabajo no representacional y no expresivo solo tendrá, por lo tanto, cualidades internas. Pero esa respuesta no vale, no podremos hallar nada que este libre de tales cualidades externas o extrínsecas simplemente por que dejemos de lado el factor de la representación o de la expresión.Aun se nos plantea la pregunta por el principio, si es que alguno hubiere, que implicamos a la hora de identificar y de diferenciar aquellas propiedades que son importantes en una obra no representacional y no expresiva.
3. muestras: Una simple muestra de textil difícilmente podrá considerársela una obra de arte y difícilmente podrá decirse que representa o expresa algo. Una muestra es una muestra de algunas cualidades (textura, color, trama, espesor, el tipo de fibra contenidas...) y no de otras. Este solo seria un ejemplo de si misma. Tampoco muestra sus cualidades “formales” o “internas”, ni un conjunto de ellas que pudiera especificarse de antemano, pues el tipo de propiedad que cada muestra ejemplifica varia de caso a caso. Y aun más, las propiedades que se muestran pueden variar grandemente según el contexto y las circunstancias.Las propiedades de las que será muestra la muestra solo pueden identificarse como tales bajo algunas circunstancias determinadas (el ser una muestra o el ejemplificar es un tipo de relación que se parece al de la amistad: los amigos no se distinguen por una única cualidad identificable ni por un conjunto de ellas, sino solo porque, es un momento determinado se encuentran en esa relación de amistad).Tal vez puedan surgir ahora a la luz las implicaciones que todo ello tiene para nuestro problema acerca de la obra de arte. las cualidades que cuentan en una pintura purista son aquellas que la obra manifiesta, selecciona, enfoca, exhibe, realza en nuestra conciencia, aquellas que pone en primer plano; en resumen, aquellas cualidades que no solo posee, sino que también ejemplifica, de las que ella misma es muestra.Incluso la más pura de las pinturas del purista tendrá carácter simbolizado.Una obra de arte, por muy libre que este de representación y de expresión, sigue siendo un símbolo, aunque aquello que simbolice no sean cosas, personas o sentimientos, sino ciertas formas de color, textura o de forma que esa obra manifiesta.Es totalmente acertada al decir que lo que es externo es externo, al señalar que lo que una obra representa suele carecer de importancia, al argumentar que la representación y la expresión no son requisitos de una obra de arte y al acentuar la importancia de las cualidades llamadas intrínsecas, internas o formales. Pero la toma de posición del purista esta totalmente equivocada al asumir que la representación y la expresión son las únicas funciones simbólicas que puede realizar la pintura, al suponer que lo que un símbolo simboliza esta siempre fuera de el y al insistir en que lo que importa en una pintura es la mera posesión de determinadas propiedades y no su ejemplificación.Lo que puede ser mas importante es que el reconocimiento de que esa función simbólica se da hasta en las obras mas puristas nos suministra una clave para resolver el perenne problema de cuando tenemos y cuando no una obra de arte.Una cosa puede funcionar como obra de arte en algunos momentos y no en otros propondría contestar que de igual forma que un objeto puede considerarse un símbolo en un momento y circunstancia determinados y no en otros, como sucede, por ejemplo, con una muestra, así también un objeto puede ser una obra de arte en algunos momentos y no en otros. De hecho, un objeto se convierte en obra de arte solo cuando funciona como un símbolo de una manera determinada.“El cavar un hoyo y el rellenarlo pueden funcionar como una obra de arte en la medida en que nuestra atención se dirija hacia esas acciones en tanto símbolos ejemplificadores. Y, por el contrario, un cuadro de Rembrant puede dejar de funcionar como obra de arte cuando se emplea para sustituir a una ventana rota o cuando se usa como una manta”.Así pues, funcionar como un símbolo de una manera u otra no es, por si mismo, funcionar como una obra de arte.Las cosas operan como obra de arte solo cuando su funcionamiento simbólico tiene determinadas características.
1. Densidad sintáctica:Según la cual la más minima diferencia en ciertos aspectos puede constituir una diferencia entre símbolos, como sucede al contrastar un termómetro de mercurio sin graduar y un instrumento electrónico de lectura digital.
2. Densidad semántica:Según la cual se le suministran símbolos a aquellas cosas que se diferencian de acuerdo a las más mínimas diferencias en ciertos aspectos, como acontece no solo, y de nuevo, con el termómetro sin graduación, por ejemplo, sino también con el castellano normal, aunque este no sea, por su parte, denso desde el punto de vista sintáctico.
3. Plenitud relativa:Según la cual son significativos y pertinentes bastantes aspectos de un símbolo, como sucede, por ejemplo, en un dibujo realizado con un solo trazo por Hokusai y en el que es importante cada rasgo de la forma, del grosor de la línea, etc., y ello en contraste con tal vez la misma línea, pero esta vez en forma de una grafica que recoge la evolución de los cambios bursátiles, y en la que solo es relevante su distancia con respecto a la abscisa.
4. Ejemplificación:Según la cual un símbolo, posea o no denotación, simboliza en la medida en que funciona como una muestra de las propiedades que posee literal o metafóricamente.4. referencia múltiple y compleja:Según la cual un símbolo ejerce diversas funciones referenciales que están integradas entre si y en interacción, algunas de las cuales son directas y otras están mediadas por otros símbolos.La presencia o la ausencia de uno o de algunos de esos síntomas ni califican de estético a nada ni tampoco lo descalifica como tal. Pero hay casos en los que no podemos traspasar el símbolo con nuestra mirada y centrarnos en aquello a lo que el símbolo refiere.Debemos, en esos casos, atender de manera constante al símbolo mismo, como cuando contemplamos un cuadro o leemos un poema.Este acento sobre la no transparencia de una obra de arte, sobre la primacía de la obra sobre aquello a lo que ella misma refiere, no implica la negación o la desconsideración de las funciones simbólicas, sino que se deriva de ciertas características de una obra en tanto símbolo.Así, la respuesta a la pregunta “¿Cuándo hay arte?” parece depender claramente de la función simbólica, lo que esta bastante lejano del camino en que pretende responderla aquel que se esfuerza en especificar las características diferenciales de lo estético con respecto a lo simbólico. Quizá decir que un objeto es arte cuando y solo cuando funciona como tal sea exagerar la cuestión, y sea hablar de manera elíptica.He urgido que un rasgo destacado de la simbolización es que puede presentársenos pero que también puede desaparecer.Un objeto puede simbolizar cosas diferentes en momentos distintos y puede, también, no simbolizar nada en otras circunstancias. Puede que un objeto inerte o meramente utilitario llegue a funcionar como obra de arte y, viceversa, una obra de arte puede llegar a funcionar como un objeto inerte y meramente utilitario.La manera en que funciona una obra o un suceso puede explicar como, por medio de ciertos modos de referencia, lo que así funciona puede contribuir a la concepción, y la construcción de un mundo.

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